Tiro Libre
Anwar Moguel
“La verdad al principio si me preocupé, pero pues ¿qué se le puede hacer? Además los Oxxos venden caro y la gente lo sabe”, me comentó doña Lupe, propietaria de un surtido mini súper ubicado sobre la calle Heriberto Frías, a menos de 100 metros de donde están construyendo una nueva sucursal de Oxxo en la capital, a pesar de que el alcalde capitalino, Eduardo Espinosa Abuxapqui, había prometido que no se autorizaría ni uno más.
La comerciante chetumaleña tiene más de tres décadas con su mini súper, que a base de trabajo y esfuerzo ha hecho crecer y se mantiene como la tienda más surtida de la zona. Entre los vecinos, tiene la fama –bien ganada– que allí encuentras de todo.
Doña Lupe atiende personalmente a sus clientes. Mujer de sonrisa fácil y de conversación ligera, se gana rápidamente la amistad de quienes acuden frecuentemente a comprar en su mini súper.
No perdió su característica sonrisa cuando le pregunté su opinión acerca del nuevo Oxxo que se instalará a pocos metros de su negocio, con el antecedente de que en otras colonias las tiendas de la poderosa corporación Femsa han arrasado con los pequeños comerciantes.
“Pues no se puede hacer nada, solo confiar en que nuestros clientes de siempre, que nos conocen, que son nuestros amigos, no nos abandonarán. Es un hecho que el Oxxo nos va a afectar, y no solo a nosotros, sino a todos los pequeños comercios de la colonia, pero la gente sabe que allí se vende todo más caro y no encuentras todo lo que necesitas”, dijo.
Y es cierto. A tan solo metros del Oxxo en construcción hay varias tiendas bien establecidas que se mantienen gracias a los habitantes de las colonias aledañas. En dos de ellas, las más grandes, se venden también cervezas y licores, mientras que una tiene una amplia oferta en frutas y verduras.
Ahora con la amenaza del Oxxo, los pequeños comerciantes locales saben que la situación se pondrá más difícil, y que la subsistencia será una lucha diaria.
Doña Lupe no se amilana y asegura que el Oxxo no le quita el sueño, pero hay otro fantasma que sí se ha vuelto parte de sus pesadillas.
“Más miedo que el Oxxo me da el gobierno, que cada día nos ahorca más y más. Las cuotas de seguro social son desmedidas, el SAT ahora nos pide un inventario mensual de mercancía por una nueva disposición y pagar la luz de la tienda cada bimestre es una misión cada vez más difícil, el último recibo me llegó de 16 mil pesos. Hace poco me cambiaron el medidor del agua y el consumo se disparó, además que me cobran drenaje y aquí ni hay el servicio. ¡Es imposible trabajar así!”, sentenció.
No cabe duda, los pequeños comercios chetumaleños están en vías de extinción, y hay peores culpables que los Oxxos…