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Las crónicas de Marybel: el desfalco de Aguakán

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Tiro Libre | Anwar Moguel

Amnésica por conveniencia, la senadora de Morena, Marybel Villegas Canché, desató una ofensiva política utilizando como bandera el tema de Aguakán, repartiendo culpas y responsabilizando al gobernador Carlos Joaquín de erradicar este mal que ella misma colaboró a imponer en la entidad, pues fue cómplice en la mañosa ampliación territorial y temporal que otorgó el gobierno de Roberto Borge a esta polémica y multimillonaria empresa.

La historia de esta traición perdida en la memoria de la multicolor política inició en junio de 2013, cuando Villegas Canché, entonces militante del PRD, emberrinchada porque no obtuvo en el partido del Sol Azteca la candidatura a la alcaldía ni a una diputación local saltó al PRI como candidata a diputada del Distrito XV desplazando de un caderazo a Mario Castro Basto, a pesar de que este ya había arrancado campaña.

Por supuesto, a cambio de la candidatura Marybel vendió su alma y su obediencia total al gobernador Roberto Borge Angulo, quien regía al PRI con mano de hierro, sin mayor contemplación.

Como diputada local, cumplió con su papel a la perfección, aprobando cuanta iniciativa ordenara el nefasto ex gobernador sin ningún remordimiento. Su actuación deplorable la hizo ganarse un espacio en el “muro de la ignominia” que los militantes de Morena realizaron en su momento, partido en el que curiosamente ahora milita.

Las complicidades de Marybel Villegas con el PRI más oscuro de la historia de la entidad fueron muchas, pero una de las más atroces fue sin duda su papel de comparsa en el “Aguakanazo”, turbia negociación que incluyó la transacción de mil 055 millones de pesos que hasta hoy siguen desaparecidos y en donde ella participó directamente.

El 12 de diciembre de 2014, Marybel Villegas, junto con la horda de priistas y aliados en el Congreso local, aprobó la extensión de la concesión a Aguakán hasta el 2053, así como ceder el control de la venta y distribución del agua en el municipio de Solidaridad (Playa del Carmen), sabiendo que estaba clavando una puñalada a miles de quintanarroenses que desde entonces exigían acabar con los abusos de la empresa, pero que nunca fueron escuchados.

A cambio, el gobierno estatal recibió un pago de mil 055 millones en una transferencia que recibió la Comisión de Agua Potable, pero que solo estuvo escasos minutos en sus arcas, pues de inmediato el recurso fue retransferido a las cuentas de la Sefiplan de Juan Pablo Guillermo Molina, donde desapareció en una nebulosa red de corrupción que sigue siendo investigada hasta hoy.

¿Negoció algún beneficio personal o monetario Marybel Villegas por aprobar esa transacción? Solo ella lo sabe, pero en ese entonces corrió fuerte la versión de que los diputados que avalaron este acto de abuso de poder a espaldas de los ciudadanos fueron muy bien recompensados por su “lealtad”.

A casi cuatro años de distancia, Marybel Villegas parece haber borrado ese vergonzoso episodio de su memoria y ahora se quiere vender como una especie de heroína, de salvadora, de luchadora social contra la malévola empresa capitalista que ella mismo alimentó.

No, Marybel. Solo puedes engañar a los ciegos e ignorantes de tu pasado cómplice que te condena. Las denuncias contra Aguakán van caminando, y si la concesión se revierte no será un logro tuyo, sino de la ciudadanía en primera instancia, del gobierno estatal e incluso de legisladores de tu partido que sí han tomado en serio el tema y que tienen la autoridad moral que tú tiraste a la basura.

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