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Opinión

A favor del FONDEN

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Tiro Libre

Anwar Moguel
Novedades Chetumal

El Fondo de Desastres Naturales (FONDEN), uno de los fideicomisos más importantes por su trascendencia e impacto social, está en peligro de extinción porque el gobierno federal lo tiene “en la mira”, y aunque la polémica iniciativa que pretendía extinguir de un plumazo los 41 fideicomisos existentes para capitalizar con un chorro de dinero a la administración de Andrés Manuel López Obrador fue puesta en pausa por intervención de figuras del cine de talla internacional -véase caso Fidecine-, la supervivencia del Fondo está en veremos.

El mismo presidente ha hablado en varias ocasiones en contra del Fonden, asegurando que el fideicomiso ha sido un “barril sin fondo” del que se aprovecharon muchos gobierno estatales que no usaron los recursos para atender la emergencia.

AMLO tiene razón. En Quintana Roo, los ciudadanos fuimos testigos una y otra vez de cómo el embate de huracanes y tormentas fueron utilizados una y otra vez por los gobiernos en turno para declarar emergencias y bajar cuantiosos recursos, cuya aplicación siempre fue nebulosa. ¿Corrupción?, sí, seguramente se dieron muchos casos.

Pero satanizar el FONDEN por los malos usos y manejos de los gobiernos de todos los colores y condenarlo a la desaparición no es la más inteligente de las decisiones.

El propósito del Fondo de Desastres Naturales es lo que debe prevalecer. Las emergencias en nuestro país por incendios, sequías severas, fenómenos hidrometeorológicos, sismos, entre otros, suceden todos los años y, al ser imposible su previsión, sacuden las economías de las entidades y la federación. El FONDEN es un seguro que permite a todos los niveles de gobierno contar con recursos a la mano para gestionar las emergencias.

Y la realidad, como siempre, da los mejores argumentos. Basta ver los cuantiosos daños que dejó el paso de la tormenta tropical Amanda por el sureste del país, justo cuando las arcas de los estados y de la federación están endebles por la pandemia del Covid-19. ¿Cómo se atenderían los daños de haber desaparecido, hace unos días, el FONDEN?

Destruir nunca será la mejor opción, sobre todo cuando los fines son positivos para la sociedad. En el caso del Fonden su extinción sería un fatal error para la 4T; lo ideal, es perfeccionar el proceso y ajustar las normas para evitar la corrupción y el derroche.

¿O acaso eso es tan difícil, señores diputados federales?

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