Tiro Libre
Anwar Moguel
Novedades Chetumal
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Quintana Roo es territorio del PRI. Con esta afirmación no pretendo hacer apología al partido Tricolor, cuyo sello particular de gobernar ha dejado una huella indeleble en la historia de México, pero no precisamente positiva.
La corrupción, el uso y abuso del poder, así como el enriquecimiento excesivo de políticos priistas de todas las estaturas son parte de la cultura que ha impuesto a lo largo de casi un siglo el partido oficial.
A pesar de que su marca está en detrimento y de que millones de mexicanos y miles de quintanarroenses se declaran abiertamente anti priistas, su éxito en la entidad ha sido rotundo, manteniendo un control absoluto tanto en los tres poderes del gobierno estatal como en las presidencias municipales.
Los adoctrinados priistas locales atribuyen ese éxito a la cacareada “unidad” que existe dentro del partido, lo que les permite –dicen– sortear obstáculos, limar asperezas y forjar alianzas en pos de un solo proyecto: mantener al poder.
Pero esa “unidad” es ficticia, pues lo que realmente amalgama a los priistas es una férrea disciplina interna que pone a pensar más de tres veces a los que pretenden rebelarse a la línea dictada de las alturas.
Mientras sus opositores en el PAN y PRD se desbaratan unos a otros, los priistas mantienen siempre la compostura a pesar de que por debajo de la mesa abundan las patadas y zancadillas.
En el PRI no hay lugar para pataletas y no se perdonan las afrentas. Para muestra, véase el caso Mario Villanueva.
La fórmula puede ser severa, pero les funciona a la perfección. Por eso es común ver escenas como la del pasado lunes en Cancún en la fiesta de cumpleaños del empresario radiofónico Gastón Alegre, donde con grandes sonrisas posaron para la cámara cuatro aspirantes a la gubernatura: Mauricio Góngora, Paul Carrillo, “Chanito” Toledo y Raymundo King. También estuvo en la mesa la defenestrada Cora Amalia, por supuesto, con su propia máscara de priista feliz.
Y las sonrisas seguirán, aun cuando las ambiciones no se concreten y cuando los rencores crezcan. Todo sea por conservar la “unidad”.
Cifras disparatadas
Con los pelos de punta quedó el titular del Trabajo en el estado, Patricio de la Peña Ruiz de Chávez, cuando leyó en un diario local que en Quintana Roo hay más de 50 mil profesionistas desempleados.
De hecho, ni la suma total de la población desocupada en la entidad llega a esa escandalosa cantidad, pues el número de desocupados en general es de 28 mil 980, de los cuales unos 5 mil 600 son profesionistas.
Ni tardo ni perezoso el funcionario desmintió el dato erróneo presumiendo de paso que en este 2015 se logró abatir el porcentaje de desempleo en casi un punto porcentual. Ni hablar, lo que es derecho, no es chipotudo.
