Tiro Libre | Anwar Moguel
Novedades Chetumal
La designación del esperado candidato del PRI a la gubernatura de Quintana Roo que debe ser ungido oficialmente este viernes -así lo prometió el colmilludo líder nacional del partido, Manlio Fabio Beltrones- marcará el inicio formal de las hostilidades entre la tercia de contendientes que se disputan el trono con vista a la bahía de Chetumal.
En sus respectivas esquinas, con los guantes puestos y con los músculos en óptimas condiciones por el calentamiento previo, se encuentran ya los candidatos de Morena, José Luis Pech Várguez, y el cozumeleño Carlos Joaquín González, abanderado por esa disímil alianza de PAN y PRD.
Ambos contendientes completaron su entrenamiento en el gimnasio Tricolor, y de hecho vistiendo calzoncillos colorados lograron sus mayores victorias, pero ahora disfrazados de otros colores es que han logrado colarse a la pelea por el campeonato de peso completo en la política local.
El “moreno” José Luis Pech Várguez, quien recién descubrió su amor por la esquina de la izquierda tras ser relegado por el sistema priista luego de una carrera política de más de 20 años, fue adoptado por el cazador de talentos tabasqueño, Andrés Manuel López Obrador, quien le vio potencial técnico a pesar de su bajo peso y talla política.
Y es que en la báscula el ex Rector de la Uqroo no dio el libraje, lo que lo hace ver como un peso ligero metiéndose en tierra de gigantes; tampoco tiene mucho alcance, ni gran estatura política, pero su conocimiento del sistema y las probadas hazañas de combate de su promotor en estos terrenos lo convierten en un rival que no podrá noquear a sus adversarios, pero sí les puede hacer daño.
En un punto intermedio entre la esquina izquierda y la derecha se encuentra calentando fuertemente Carlos Joaquín González, recién egresado de las filas priistas y con corazón Tricolor; mientras pone a prueba sus músculos antes de entrar a la lucha de verdad recibe masajitos en el hombro, en los bíceps y en los muslos de los líderes nacionales del PAN y PRD, Ricardo Anaya y Agustín Basave.
Es normal, porque en Quintana Roo el PAN y PRD tenían puros peleadores peso pluma, así que aprovecharon las discordias entre los aspirantes al campeonato de la cantera priista para hacerse de un contendiente con buenas posibilidades al que consienten como una estrella.
Los meros meros del blanquiazul y del Sol Azteca están apoyando con todo al menor de la dinastía Joaquín antes de que suene la campana, lo que hace pensar que están apostando en serio y que van con todo para hacerse del control de Quintana Roo.
Mientras tanto el PRI mantuvo a su gladiador en secreto hasta el último instante. Se ha tomado una eternidad para estudiar a sus rivales, para palpar el ambiente de la arena, y así seleccionar al que pueda ser mejor recibido por el público.
Al Tricolor el calentamiento no le preocupa. Todos sus peleadores han estado activos desde hace meses y hasta el de menor golpeo puede dar una buena pelea gracias al experimentado cuerpo técnico que lo respalda.
Los entrenadores del PRI se las saben de todas todas, no por nada se han mantenido invictos en el campeonato en siete defensas consecutivas. Son buenos en los aspectos técnicos, pero también son marrulleros expertos acostumbrados a dar golpes bajos cuando se necesita, amparados por la vista gorda de los árbitros con los que mantienen una añeja relación de complicidad.
Esos puntos que no pueden ser soslayados convierten al rival priista en el favorito inmediato en las apuestas, aunque a diferencia de aquellos históricos combates donde apabullaban a sus rivales y dominaban los pronósticos 50 a 1 en su favor, en esta ocasión la cosa está más pareja.
La pelea por el campeonato político de Quintana Roo en 2016 es, hasta el momento, el cartel del siglo, y los espectadores anticipan un agarrón de pronóstico reservado. El round 1, comienza hoy.
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