Tiro Libre | Anwar Moguel
En Quintana Roo el magisterio está de fiesta.
No es para menos, los destacados resultados obtenidos por los profesores que fueron sometidos por primera vez en la historia a una evaluación de desempeño obligatoria dejaron claro el alto grado de profesionalismo y preparación que tienen los docentes del estado.
Tuve la oportunidad de vivir el proceso de primera mano, como uno más de los docentes sometidos a esta evaluación que no se limitó a un examen escrito, sino que fue un proceso amplio y complejo.
Soy testigo de lo duro que se preparó cada uno de los maestros con los que tuve contacto, que desde el momento que fueron notificados decidieron tomar al toro por los cuernos, decididos a demostrar que la mala percepción que existe del magisterio en la actualidad muchas veces no tiene fundamento.
La natural resistencia al cambio y el ser parte del primer grupo de evaluados generaron una incertidumbre real que ocasionó estrés y frustración, obstáculos que se superaron a puro pulmón.
Soy testigo también del empeño que pusieron las autoridades educativas, empezando por la cabeza, el Secretario de Educación y Cultura, José Alberto Alonso Ovando, que desde el primer momento tendieron la mano en la medida de sus posibilidades a los profesores evaluados.
Fue difícil, porque el mismo titular de la Secretaría de Educación palpó la inconformidad inicial del profesorado, en reuniones catárticas que se prolongaron por horas. De esa interacción surgieron iniciativas para proveer un acompañamiento con cursos y capacitaciones a los maestros.
El esfuerzo combinado y el trabajo en equipo, sin soslayar el compromiso profesional de cada uno de los sustentantes, dieron el fruto esperado, ya que los resultados de la evaluación de desempeño no deja lugar a dudas y coloca a los profesores quintanarroenses en la élite nacional.
Un primer lugar nacional en educación media superior, un quinto lugar nacional en educación básica, y un segundo lugar nacional en porcentaje de buenos y destacados, dan muestra clara de la enorme capacidad del profesorado estatal. Un desempeño extraordinario, digno de reconocerse.
El primero en aplaudir este logro fue el propio José Alberto Alonso, ya que sabe que el triunfo de los maestros es también una victoria para él, que llegó a la Secretaría de Educación como apagafuegos en 2013 tras el conflicto magisterial más severo que haya ocurrido en Quintana Roo. Los puentes tendidos y las alianzas forjadas con el propio magisterio hicieron que las heridas cicatrizaran en solo dos años, dando paso a este éxito sin precedentes.
Los maestros quintanarroenses han dado reiteradas muestras de su compromiso, y es justo que esta vez sean los protagonistas, los que acaparen los reflectores y que reciban las felicitaciones.
Estos maestros son punta de lanza no solo en lo que respecta a la evaluación, sino en la aportación para iniciar la revalorización social del trabajo docente, que es también uno de los puntos de la actual Reforma Educativa.
Mis respetos para cada uno de mis compañeros que dieron todo de sí para superar este reto. Mi felicitación para todos los profesores que sufrieron, lloraron, rieron y vencieron. Hoy es tiempo de festejar. ¡Enhorabuena!