Tiro Libre | Anwar Moguel
Novedades Chetumal
Dicen que están esperando los tiempos. Dicen que están enfocados en sus actuales encomiendas. Dicen que no hay desesperación y que todavía no arranca el proceso electoral, pero lo cierto es que los ocho aspirantes a la gubernatura de Quintana Roo –siete del PRI y uno de Morena- están en franca campaña tratando de capitalizar cualquier punto a su favor.
No nos debe extrañar. En la política mexicana el fenómeno de los adelantados es algo común y hasta aceptado. Todos hacen su lucha para posicionarse al frente de la carrera sucesoria con los recursos que tienen a mano.
La carrera hacia la gubernatura no es un asunto de velocidad, sino de resistencia. El que juegue mejor sus cartas en los momentos previos al inicio del proceso formal tendrá ventaja, pero a veces estar al frente no es suficiente. La historia reciente nos enseña que en política como en el futbol, todo puede cambiar en el tiempo de compensación.
Con el PRI en Los Pinos, este precepto cobra mayor vigencia, porque la sucesión gubernamental en los estados se convierte en un asunto de interés presidencial, donde es justamente el ejecutivo quien desde su despachó palomeará al candidato, que muchas veces no es el favorito.
Así, por ejemplo, logró convertirse en gobernador Joaquín Hendricks Díaz, quien ni siquiera figuraba en la lista de aspirantes, pero resultó el afortunado ganador de un pleito entre el entonces gobernador Mario Villanueva Madrid, quien impulsaba a su amigo incondicional, Jorge Polanco Zapata, y el presidente Ernesto Zedillo, quien ordenó que Addý Joaquín Coldwell sería la candidata. El encontronazo tuvo fatídicos resultados para Mario Villanueva, beneficiando indirectamente al gris Hendricks Díaz, hoy secretario técnico del PRI nacional.
Sin embargo nunca en la historia de Quintana Roo se abrió tanto el abanico de aspirantes como hoy en día, donde hay siete priistas con buena cuota de capital político apuntados en la contienda. Hay favoritos, por supuesto, pero no se puede descartar de antemano a ninguno.
Conscientes de los tiempos políticos que se avecinan todos están concentrados en acumular bonos de popularidad y alianzas con las fuerzas vivas y las no tantos, pero la decisión no depende de ellos.
En la guerra de campañas marchan al frente el alcalde de Solidaridad, Mauricio Góngora Escalante y el recién ungido diputado federal José Luis “Chanito” Toledo Medina, quienes gozan de gran presencia en redes y medios de comunicación.
En un análisis frío, Mauricio Góngora sigue al frente en popularidad y penetración social gracias a la intensiva aplicación de su equipo de comunicación que lo ha convertido en un fenómeno político. En estos momentos no hay quintanarroense que, para bien o para mal, no haya escuchado de Mauricio Góngora.
También cuenta con el respaldo de siete alcaldes municipales y ha forjado alianzas con diversos grupos del PRI y buena parte de las bases del partido que sin tapujos lo manejan como “su candidato”.
Pero en los últimos días “Chanito” Toledo ha apretado el paso y cuenta con el apoyo de buena parte de la estructura gubernamental actual. Su cercanía con el gobernador Roberto Borge Angulo pesa, y mucho.
De hecho fue el propio Roberto Borge quien puso los ojos en Toledo Medina como un posible sucesor, al convertirlo en presidente de la Gran Comisión del Congreso local donde, a pesar de que se trataba de otro poder, delegó en sus manos negociaciones con alcaldes y lo convirtió en su “operador estrella”, tal y como lo señalamos en su momento en este mismo espacio, a finales de 2013.
Entre los dos se vive una lucha de poder a poder, Mauricio con la popularidad más alta a nivel estatal y con una imagen de eficiencia reconocida por la población, y “Chanito” con el aliciente político desde Palacio de Gobierno, que ya empezó esta semana a arremeter con una estrategia mediática que será su sprint final rumbo a la meta.
Por su parte Raymundo King de la Rosa también aprovecha su posición como dirigente estatal del PRI para aparecer un día sí y otro también en los medios de comunicación. Pese a ello, no ha ganado terreno, aunque puede jugar a su favor su amistad con el líder nacional, Manlio Fabio Beltrones, quien le puede dar un empujoncito justo en el momento adecuado.
Paul Carrillo, Eduardo Espinosa Abuxapqui y Gabriel Mendicuti Loría no están con los brazos cruzados, pero sus esfuerzos no han sido lo suficientemente relevantes como para mantenerlos al frente. Van quedando rezagados poco a poco, e incluso ya fueron superados por el aspirante “incómodo” del PRI, Carlos Joaquín González, quien desde hace un par de fines de semana inició con una tímida pre campaña, suficiente para meterlo en la contienda, pero muy lejos del líder, Mauricio Góngora Escalante.
Incluso el ex priista, ahora “promotor de la soberanía nacional” de Morena, José Luis Pech Várguez, empezó recorrido por todo el estado con el afán de posicionarse, y aunque su presencia e inminente nominación a la gubernatura –en ese partido manda AMLO, y él ya dijo que es su gallo– ha provocado un sisma en el partido, es sin duda un rival de cuidado.
Todos andan en campaña, menos los del PAN y el PRD que están más preocupados por repartirse el pequeño pastel que les tocará en las regidurías y diputaciones. Para el 2016, competirán en las ligas menores. Ni modo.
La maldición de la Expofer
La lógica del escéptico más acérrimo queda sin efecto cuando se habla de la maldición de la Expofer, que por tradición sin importar en qué fecha se inaugure es un imán para las lluvias, ¡y vaya que en esta edición nos quedó claro!
Pues resulta que justo al momento de arrancar la feria de la frontera sur en los cielos caribeños se conjugó una tormenta perfecta, al chocar una baja presión con una onda tropical estacionada en el país de Belice, que provocó una enorme zona de inestabilidad, trayendo como consecuencia precipitaciones de unos 200 mm, lo equivalente a un mes de lo normal.
Esta atípica lluvia saturó el sistema de drenaje pluvial y puso a trabajar horas extras a las brigadas de la CAPA, y por supuesto también ahuyentó a los visitantes de la feria que esperarán, literalmente, tiempos mejores.
Desde las aulas
Las elecciones de representantes del Colegio de Estudiantes (Colest) de la Universidad de Quintana Roo nuevamente resultaron empañadas, ahora por una denuncia que realizó un joven quien fue literalmente secuestrado por varias horas por miembros de una de las planillas, ya que lo agarraron repartiendo volantes que denigraban la imagen de su candidato.
Según la narración del denuncian, Diego González, a él lo contrataron para repartir esos volantes en contra del candidato de la planilla verde, Antonio Tzuc, hecho que hizo enojar a los simpatizantes del aspirante a dirigente estudiantil quienes lo acorralaron y lo llevaron hasta las oficinas del jurídico, donde en montón lo sometieron a un ilegal interrogatorio donde incluso le revisaron hasta el celular y hasta llamaron a un supuesto policía.
El joven, intimidado por la situación comentó que firmó un documento para que lo liberaran, en el que establecían lo que había sucedido desde la perspectiva de los estudiantes.
El joven denunciante tiene razón en afirmar que se le privó ilegalmente de su libertad en las propias instalaciones de la Uqroo, haciendo cómplice a la Universidad de un ilícito.
No es la primera vez que las elecciones del Colest se tornan turbias, y el nuevo Rector, Ángel Rivero Palomo, debe investigar a fondo el asunto porque el hecho en sí, fue delicado, y podría complicar su “luna de miel” como mandamás de la Universidad.
Contacto: [email protected] Twitter: @politicaQR