Chetumal, 23 de julio
Anwar Moguel
En respuesta a las recientes declaraciones de la diputada local priista, Candelaria Ayuso Achach, quien dijo que es necesario poner en marcha los verificentros por el grado de contaminación ambiental en la entidad, principalmente en Cancún, el titular de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente del estado, Alfredo Arellano Guillermo, descartó cualquier posibilidad de que los centros de verificación vehicular entren en funciones ya que no se considera una política inmediata para la administración de Carlos Joaquín González.
Y es que la legisladora refirió que desde el 2011 fue aprobada la instalación de 16 verificentros en el estado que operarían 12 empresas, y que por el aumento de las unidades y el tráfico vehicular principalmente en los destinos turísticos es necesario que entren en funciones con el objetivo de preservar el medio ambiente.
Por su parte, el funcionario estatal aseguró que el gobierno del estado cuenta ya con otras alternativas que generarían impactos positivos en el medio ambiente sin que se vuelvan una carga tributaria para los quintanarroenses.
“Verificentros no ha sido una prioridad, estamos determinando otro tipo de actividades que puedan ser más representativas en la costa y que se ajusten a las necesidades y a las posibilidades de implementar tecnologías”
Arellano Guillermo señaló que las concesiones para operar estos verificentros, otorgadas en el gobierno borgista, están suspendidas al no haber una aprobación por parte del gobierno del estado, ya que es necesario justificar su uso con base en estudios por parte de instituciones calificadas y con experiencia en el tema ambiental.
Cabe señalar que las empresas beneficiadas con las concesiones fueron otorgadas de manera directa a políticos y empresarios del centro del país, como el ex dirigente del Partido Nueva Alianza (Panal), Jorge Kahwagi Macari y Marco Antonio Valenzuela Villalpando, acusado de monopolizar el mercado de los verificentros en el Estado de México, quien además obtuvo la Notaría número 100 en la ciudad de Cancún al término del sexenio borgista.
