Opinión

Playa del Carmen: zona de guerra política

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Tiro Libre | Anwar Moguel
Novedades Quintana Roo

Convertido en el epicentro de la lucha por el poder político en los últimos años en Quintana Roo, el municipio de Solidaridad -que alberga la mayor parte de la pujante Riviera Maya y que tiene como cabecera a Playa del Carmen, destino de clase mundial- es desde ya el escenario de una descarnada batalla preelectoral ante la cercanía del proceso de 2021 en el que estará en juego la presidencia municipal, cuyo control puede incidir de manera determinante en la sucesión de 2022.

Los partidos políticos, los aspirantes y suspirantes a la gubernatura están muy conscientes de este hecho, por lo que en esa demarcación el choque de intereses y ambiciones ha desatado una verdadera guerra campal.

El oficialismo (PAN-PRD-Joaquinismo) no ha superado la derrota de 2018 cuando, montada en la ola de AMLO, la oportunista Laura Beristain Navarrete superó por un pelo a la alcaldesa panista Cristina Torres Gómez, quien no pudo lograr la hazaña de la reelección.

En 2019, obtuvieron una pequeña revancha con el triunfo de Roxana Lili Campos Miranda, quien ganó la diputación local del Distrito 10 en las urnas apaleando al hermano de la alcaldesa, Juan Carlos Beristain, candidato de Morena.

Lili Campos basó su campaña en una permanente ofensiva contra la alcaldesa Laura Beristain, capitalizando el descontento de los playenses a su favor; ahora, la diputada es la apuesta del oficialismo (incluyendo al PRI entre sus aliados) para recuperar esa importante alcaldía y ya puso en marcha la misma estrategia, lanzando esta semana desde el Congreso local un primer revés contra la edil morenista al solicitar la instalación de una comisión investigadora por las irregularidades y presuntos actos de corrupción denunciados en la obra de remodelación de la Quinta Avenida de Playa del Carmen.

Por su parte, Laura Beristain, quien sufre ya de un acentuado desgaste en estos dos años de gobierno, aspira a la reelección, pero dentro de Morena hay un extendido rechazo a mantenerla como candidata. Su descarte es inminente a pesar de que después de su segundo informe ha aumentado la inversión para mejorar su imagen pública en un acto de pura desesperación.

Olfateando la caída de Laura, en Morena son muchos los que están buscando la posición, entre ellos el yeidckolista Arturo Castro Duarte y el empresario William Ferrer, quien goza de contactos al más alto nivel de la cúpula del obradorismo, pero el que está avanzando de manera importante en los amarres con el centro para hacerse de la candidatura es el senador José Luis Pech Várguez, quien pretende catapultarse desde allí al 2022, aunque tendrá que lidiar con el obstáculo de que es percibido como un forastero en ese municipio.

Y si no fueran suficientes frentes de combate abiertos, desde hace unos días el ex alcalde Gabriel Mendicuti Loría está más que apuntado para la contienda, respaldado por un acaudalado grupo de empresarios y políticos que le ven buenas posibilidades, sin importar la ruta que elija para competir.

Las hostilidades ya iniciaron. ¡Se abren las apuestas!

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