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Opinión

Mara se hunde

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Tiro Libre | Anwar Moguel

Unas “travesurillas” financieras de la alcaldesa María Elena Hermelinda “Mara” Lezama y su familia, destapadas por una documentada investigación del periódico Luces del Siglo, se han convertido en el mayor obstáculo que hasta el momento haya enfrentado la ex locutora en su incipiente carrera política, sobre todo por que el tema -por lo delicado- ya retumbó a nivel nacional y causó olas dentro de la nueva dirigencia de Morena.

La alcaldesa, quien ya había extinguido su sueño de contender por la gubernatura (ver Tiro Libre “Mara: el sueño se resquebraja”, del 18 de febrero), estaba enfocada en su nueva estrategia de posicionamiento, vertiendo todos sus esfuerzos en programas populistas principalmente en colonias que conforman el Distrito 03, al que apunta para contender por la diputación federal.

Y es que el desgaste sufrido en menos de dos años de gobernar el municipio más próspero de la entidad ha sido brutal para la novata política, quien ya declaró que meterse a la “grilla” fue “su maldición”.

Con los fríos números en la mano que demuestran su escasa penetración social -fuera de Cancún ni quien la conozca- y su impopularidad en terruño propio, consideró que ir por la reelección no era lo más adecuado, sino optar por el camino de la diputación federal, mucho más cómoda y menos desgastante. Quizá, por este rumbo podría mantener vivo su sueño de ser candidata a la grande.

Pero el engrudo se le hizo bolas pues, mientras se alistaba para tejer relaciones públicas y políticas en la CDMX con el pretexto de promocionar el 50 aniversario de Cancún, la bomba periodística detonó desnudando una historia de ambición y posible enriquecimiento ilícito y prematuro, que la contrapone con el discurso oficial anticorrupción de Andrés Manuel López Obrador y la 4T.

Ante las evidencias, difíciles de discutir y de enterrar, relevantes correligionarios de la alcaldesa como la senadora Marybel Villegas y el diputado federal Jesús Pool Moo hicieron el desmarque inmediato, asegurando que el tema se tiene que investigar y que en Morena no meterán las manos al fuego por nadie.

Doblegada y maltrecha en su imagen pública, la alcaldesa habría buscado el auxilio del moreno más influyente en la comarca, Rafael Marín Mollinedo, a través de un grupo de regidores de sus “leales” que ayer se reunieron en la Ciudad de México, con el hombre de confianza de Obrador. 

El hecho es que, con salvavidas o sin él, la alcaldesa navega hoy en aguas turbulentas y está a punto de hundirse por mérito propio.

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